Ingredientes
Para la masa artesanal:
- 250 g de harina de fuerza (ideal para una masa elástica y con alveolos)
- 150 ml de agua tibia
- 5 g de levadura fresca (o 2 g de levadura seca de panadería)
- 1 pizca de sal
- 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Para el montaje y cobertura:
- 3 o 4 cucharadas de tomate natural triturado
- 150 g de mozzarella fresca (escurrir muy bien para evitar exceso de líquido)
- 80 g de virutas de jamón ibérico Viruteo
- 1 puñado de rúcula fresca
- Escamas de queso parmesano o Grana Padano
Paso a paso
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Preparación de la masa:
En un bol grande, mezcla la harina con la sal. Disuelve la levadura fresca en el agua tibia y añádela al bol junto con el chorrito de AOVE. Mezcla los ingredientes primero con una cuchara y luego amasa sobre una superficie limpia durante unos 10 minutos hasta lograr una masa lisa, elástica y que no se pegue a las manos. -
El levado:
Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente aceitado y cúbrela con un paño húmedo. Déjala reposar en un lugar cálido y libre de corrientes de aire durante 2 horas o hasta que doble su volumen inicial. -
Estirado y base:
Precalienta tu horno a 250 °C (o al máximo que permita). Estira la masa con las manos o con un rodillo sobre papel de horno, manteniendo los bordes un poco más gruesos si buscas un estilo rústico. Extiende el tomate natural triturado uniformemente y reparte la mozzarella troceada por encima. -
Horneado estratégico:
Introduce la pizza en la parte más baja del horno para garantizar que la base quede bien crujiente. Hornea entre 8 y 12 minutos, vigilando que los bordes se doren y el queso comience a burbujear. -
El toque ibérico final:
Saca la pizza del horno. Paso crítico: jamás hornees el jamón ibérico, ya que perdería sus propiedades y se volverá excesivamente salado. Con la pizza recién salida y muy caliente, distribuye la rúcula fresca, añade las virutas de jamón de forma que el calor residual funda su grasa, y corona con las escamas de parmesano y un hilito de AOVE en crudo.
Truco de chef: Para conseguir un horneado profesional sin tener una piedra para pizza, precalienta la propia bandeja del horno al máximo en la posición más baja. Cuando vayas a hornear, desliza la pizza con su papel directamente sobre la bandeja caliente.
